{"id":95,"date":"2026-09-04T16:41:31","date_gmt":"2026-09-04T14:41:31","guid":{"rendered":"https:\/\/diascience.de\/?p=95"},"modified":"2026-10-02T17:39:27","modified_gmt":"2026-10-02T15:39:27","slug":"warum-bekommt-man-typ-1-diabetes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diascience.de\/es\/warum-bekommt-man-typ-1-diabetes\/","title":{"rendered":"\u00bfPor qu\u00e9 se desarrolla la diabetes tipo 1?"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfPor qu\u00e9 una persona desarrolla <strong>diabetes tipo 1 (T1D)<\/strong> y otra no? Esta pregunta lleva d\u00e9cadas ocupando a la comunidad cient\u00edfica y, hasta el d\u00eda de hoy, no existe una respuesta definitiva. Sin embargo, hay varios hallazgos interesantes que nos ayudan a entender mejor por qu\u00e9 se desarrolla la enfermedad. <\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"819\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/diascience.de\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/diabetes-819x1024.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-97\" style=\"width:385px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/diascience.de\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/diabetes-819x1024.png 819w, https:\/\/diascience.de\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/diabetes-240x300.png 240w, https:\/\/diascience.de\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/diabetes-10x12.png 10w, https:\/\/diascience.de\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/diabetes-768x960.png 768w, https:\/\/diascience.de\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/diabetes.png 1080w\" sizes=\"auto, (max-width: 819px) 100vw, 819px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Actualmente, se estima que alrededor de 9,5 millones de personas en todo el mundo viven con T1D. Aproximadamente 1,85 millones de ellas son ni\u00f1os y adolescentes menores de 20 a\u00f1os. Y, lamentablemente, la tendencia sigue al alza: se estima que en 2025 hubo m\u00e1s de medio mill\u00f3n de nuevos casos en todo el mundo (Ogle et al., 2025). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A\u00fan no est\u00e1 claro por qu\u00e9 el n\u00famero de casos est\u00e1 aumentando en muchas partes del mundo. Tampoco podemos identificar factores de riesgo espec\u00edficos que conduzcan directamente al desarrollo de T1D. Sin embargo, sabemos que existen predisposiciones gen\u00e9ticas que aumentan el riesgo de desarrollar la enfermedad. Al mismo tiempo, es muy probable que los factores ambientales tambi\u00e9n influyan en su aparici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Veamos entonces con m\u00e1s detalle qu\u00e9 sabemos hoy sobre por qu\u00e9 se desarrolla la T1D y qu\u00e9 factores influyen en el riesgo individual de desarrollar la enfermedad.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Los genes<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Existen variantes gen\u00e9ticas que aparecen con mayor frecuencia en personas con T1D y que aumentan el riesgo de desarrollar la enfermedad. Sin embargo, no existe un \u00fanico \u00abgen de la diabetes\u00bb. Son numerosas las regiones gen\u00e9ticas implicadas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un papel especialmente importante lo desempe\u00f1an los llamados genes HLA (ant\u00edgeno leucocitario humano, del ingl\u00e9s Human Leukocyte Antigen). Estos genes codifican prote\u00ednas que participan en la regulaci\u00f3n del sistema inmunitario y le ayudan a distinguir entre estructuras propias del organismo y estructuras extra\u00f1as. Algunas variantes de estos genes aumentan considerablemente el riesgo de desarrollar T1D, mientras que otras pueden incluso tener un efecto protector (Noble, 2024).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, la informaci\u00f3n gen\u00e9tica por s\u00ed sola no permite predecir si una persona llegar\u00e1 a desarrollar T1D. Incluso muchas personas con variantes gen\u00e9ticas de riesgo nunca desarrollan la enfermedad. Aun as\u00ed, la importancia de la predisposici\u00f3n gen\u00e9tica se hace evidente al observar los antecedentes familiares de T1D. Los familiares de primer grado (es decir, padres, hermanos e hijos) de una persona con T1D tienen un riesgo considerablemente mayor de desarrollar la enfermedad que las personas sin casos de T1D en su familia inmediata.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-group has-contrast-color has-kb-palette-2-background-color has-text-color has-background has-link-color wp-elements-1\"><div class=\"wp-block-group__inner-container is-layout-constrained wp-block-group-is-layout-constrained\">\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>El riesgo de T1D en cifras<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Als grobe Gr\u00f6\u00dfenordnung liegt das Risiko f\u00fcr Verwandte ersten Grades bei etwa 5%. Das Risiko ist damit um ein Vielfaches (ca. 15 mal) h\u00f6her als in der Allgemeinbev\u00f6lkerung, was je nach Studie auf 0,3-0,5 % gesch\u00e4tzt wird. Interessanterweise, und urs\u00e4chlich ebenfalls nicht aufgekl\u00e4rt, ist das Risiko von Kindern mit einem Vater mit T1D etwas h\u00f6her selbst zu erkranken (n\u00e4mlich 6-7%) als bei einer Mutter mit T1D (2-3%) (Allen et al., 2026).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que puede parecer una fuerte relaci\u00f3n familiar se relativiza un poco si tenemos en cuenta que la gran mayor\u00eda de las personas (alrededor del 85 %) a las que se les diagnostica T1D no tienen ning\u00fan familiar de primer grado con la enfermedad (Besser et al., 2022).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estos porcentajes deben entenderse como valores aproximados. Dependiendo del estudio y de la poblaci\u00f3n analizada, las cifras reales pueden ser algo mayores o menores. Aun as\u00ed, estas probabilidades indican algo importante: s\u00ed, los genes desempe\u00f1an un papel. Pero no, no pueden ser el \u00fanico factor que favorezca el desarrollo de la enfermedad.\n\nA diferencia, por ejemplo, de la anemia falciforme o la fibrosis qu\u00edstica, en las que alteraciones en un \u00fanico gen conocido son responsables de la enfermedad, en la T1D la situaci\u00f3n es bastante m\u00e1s compleja.<\/p>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Si no son solo los genes, \u00bfqu\u00e9 m\u00e1s influye?<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adem\u00e1s de la influencia de los genes, existen fuertes indicios de que los factores ambientales tambi\u00e9n desempe\u00f1an un papel en el desarrollo de la enfermedad. Una pista la encontramos en la evoluci\u00f3n del n\u00famero de casos: en las \u00faltimas d\u00e9cadas, la T1D se ha vuelto m\u00e1s frecuente en muchas partes del mundo. Sin embargo, el genoma de una poblaci\u00f3n no puede cambiar de forma tan significativa en apenas unas d\u00e9cadas (Yang et al., 2022). Por lo tanto, el aumento de la T1D no puede explicarse \u00fanicamente por los genes. Tiene que haber otros factores implicados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por este motivo, desde hace tiempo la investigaci\u00f3n estudia diversos factores ambientales que podr\u00edan influir en si se inicia, y en qu\u00e9 momento, la reacci\u00f3n autoinmune contra las c\u00e9lulas beta productoras de insulina en personas con predisposici\u00f3n gen\u00e9tica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entre los factores que se investigan se encuentran las infecciones virales, el microbioma intestinal, la alimentaci\u00f3n y diversas influencias durante la primera infancia. Algunos estudios han encontrado indicios de una relaci\u00f3n entre ciertos factores y un mayor riesgo de T1D. Sin embargo, hasta ahora no se ha demostrado una relaci\u00f3n causal. Por lo tanto, no se conoce un \u00fanico factor desencadenante que lleve inevitablemente al desarrollo de T1D en una persona con predisposici\u00f3n gen\u00e9tica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un ejemplo: <br>La vitamina D tambi\u00e9n se investiga como un posible factor que podr\u00eda influir en el desarrollo de la enfermedad. Algunos estudios han encontrado una posible relaci\u00f3n entre niveles bajos de vitamina D y un mayor riesgo de T1D. A partir de estos indicios, Manousaki et al. (2021) estudiaron la relaci\u00f3n entre niveles de vitamina D gen\u00e9ticamente bajos y el riesgo de T1D. Los resultados no fueron estad\u00edsticamente significativos. Seg\u00fan este estudio, por lo tanto, los niveles de vitamina D no parecen tener un efecto importante sobre el riesgo de T1D, aunque los datos tampoco permiten descartar un efecto peque\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>\u00bfLas infecciones virales como posible desencadenante?<\/strong><\/h2>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"819\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/diascience.de\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/frau-diab-trink-819x1024.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-98\" style=\"width:385px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/diascience.de\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/frau-diab-trink-819x1024.png 819w, https:\/\/diascience.de\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/frau-diab-trink-240x300.png 240w, https:\/\/diascience.de\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/frau-diab-trink-10x12.png 10w, https:\/\/diascience.de\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/frau-diab-trink-768x960.png 768w, https:\/\/diascience.de\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/frau-diab-trink.png 1080w\" sizes=\"auto, (max-width: 819px) 100vw, 819px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este contexto, resulta especialmente interesante y se ha investigado intensamente la posible influencia de las infecciones virales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este contexto, los enterovirus son uno de los principales focos de investigaci\u00f3n. Se trata de un amplio grupo de virus muy extendidos, entre los que se encuentran, por ejemplo, los virus Coxsackie. Diversos estudios han encontrado una relaci\u00f3n entre las infecciones por enterovirus y el desarrollo de T1D.\n\nComo ocurre a menudo, no es f\u00e1cil extraer una conclusi\u00f3n uniforme del conjunto de los estudios, ya que, por ejemplo, se han utilizado diferentes m\u00e9todos para confirmar la presencia de una infecci\u00f3n viral. Sin embargo, un metaan\u00e1lisis de estos estudios, es decir, un an\u00e1lisis conjunto y sistem\u00e1tico de los datos disponibles, lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que existe una asociaci\u00f3n entre la infecci\u00f3n por enterovirus y la aparici\u00f3n de T1D (Yang et al., 2022).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A\u00fan no se comprende por completo c\u00f3mo los virus podr\u00edan favorecer el desarrollo de la T1D. Una posible explicaci\u00f3n es que una infecci\u00f3n provoque reacciones inflamatorias en el p\u00e1ncreas y que, en personas con predisposici\u00f3n gen\u00e9tica, esto desencadene una reacci\u00f3n autoinmune contra las c\u00e9lulas beta de este \u00f3rgano. Tambi\u00e9n se investiga la posibilidad de que determinados virus puedan infectar directamente las c\u00e9lulas beta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, que exista una asociaci\u00f3n no significa que los enterovirus causen T1D. Estas infecciones son muy frecuentes y la gran mayor\u00eda de las personas no desarrollan T1D despu\u00e9s de una infecci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Probablemente no exista una respuesta sencilla a la pregunta \u00ab\u00bfC\u00f3mo se desarrolla la diabetes?\u00bb ni un \u00fanico culpable, ya sea gen\u00e9tico o ambiental. La predisposici\u00f3n gen\u00e9tica, el sistema inmunitario y diversos factores ambientales interact\u00faan entre s\u00ed y, en algunas personas, determinadas combinaciones de estos factores acaban desencadenando una reacci\u00f3n autoinmune contra sus propias c\u00e9lulas beta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Fuentes<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Allen LA, Taylor PN, Carlsson A, et al. (2026). Relative maternal protection against type 1 diabetes: a combined analysis of five observational studies. <em>J Clin Endocrinol Metab.<\/em> 111(8):2262\u20132274. doi:10.1210\/clinem\/dgag103.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Besser REJ, Bell KJ, Couper JJ, et al. (2022). ISPAD Clinical Practice Consensus Guidelines 2022: Stages of type 1 diabetes in children and adolescents. <em>Pediatr Diabetes.<\/em> 23(8):1175\u20131187. doi:10.1111\/pedi.13410.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Manousaki D, Harroud A, Mitchell RE, Ross S, Forgetta V, Timpson NJ, et al. (2021) Vitamin D levels and risk of type 1 diabetes: A Mendelian randomization study. PLoS Med 18(2): e1003536. doi: 10.1371\/journal. pmed.1003536<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Noble JA. (2024). Fifty years of HLA-associated type 1 diabetes risk: history, current knowledge, and future directions. Front Immunol. 15:1457213. doi:10.3389\/fimmu.2024.1457213.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Yang S, Zhao BiY, Zhang Z, Dai XiaoL, Zhang YiL, Cui LanW (2022). Association between enterovirus infection and clinical type 1 diabetes mellitus: Systematic review and meta-analysis of observational studies. Epidemiology and Infection 150, e23, 1\u201310. doi: 10.1017\/ S0950268821002442<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfPor qu\u00e9 una persona desarrolla diabetes tipo 1 (T1D) y otra no? Esta pregunta lleva d\u00e9cadas ocupando a la comunidad cient\u00edfica y, hasta el d\u00eda de hoy, no existe una respuesta definitiva. Sin embargo, hay varios hallazgos interesantes que nos ayudan a comprender mejor esta cuesti\u00f3n.\n\nActualmente, se estima que alrededor de 9,5 millones de personas en todo el mundo viven con T1D. 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